1. Él nunca se fue


Barinas, 20 de septiembre de 2032.


Ayer mientras caminaba por la calle me tope con un viejo amigo, Maximo, el y yo estudiamos juntos en primaria yt parte de la secundaria sus padres lo cambiaron de colegio por razones que desconozco desde entonces no supe nada de él, incluso llegué a cree que había muerto, hasta ahora. Conversamos pocos minutos en la acera y luego fuimos por un café para seguir conversando... 

Entre las cosas que hablamos poniéndonos al día me comentó que decidió empezar a practicar artes oscuras y lleva años en esto, mi cuerpo se heló, pues tengo un conocimiento respecto al tema, pues mi bisabuelo me enseñó parte de lo que sabía sobre esto. Al terminar la conversación me dijo que tuviera cuidado, pues alguien grande me seguía.

Mis ojos se petrificaron, pues mi temor mas grande se había hecho realidad...

ÉL NUNCA SE FUE.

Simplemente me despedí y fui a la biblioteca a buscar prestados unos libros que había donado hace 8 años. Luego de 15 minutos corriendo al fin llegué, como de costumbre saludé con mucho cariño a Martha, la bibliotecaria.


  • Hola Martha, querida, ¿cómo estás?
  • Martha: Hola Jasper muy bien, cuéntame, ¿ya terminaste los que te llevaste hace 2 días?. Sí que lees rápido.
  • No Marthica, jeje, no los he terminado.
  • Martha: ¿Qué libros quieres hoy? -yo iba cada semana por 2 libros para leerlos-.
  • ¿Recuerdas los libros de pasta verde que doné hace mucho tiempo?
  • Martha: Claro hijo, los tengo en la repisa de edición especial.


  • ¿Me los prestas?, los necesito con urgencia.
  • Martha: Bueno muchacho, vamos a buscarlos.


Fuimos al ultimo pasillo, en el final, allí estaban los libros de edición especial que tenía la biblioteca.


  • Martha: No están. -por mi cuerpo corrió un calosfrío al oír esa frase- Déjame preguntarle a Sophia -una pasante que había allí- si ella los movió.
  • Vale -dije intentando mantener la calma-.


Al regresar Martha me dijo que una chica había ido ayer por esos 6 libros, con la razón de que iba a hacer un proyecto para el colegio.

Por suerte, Martha me dio la dirección que la chica tenía en el registro de la biblioteca.

Le agradecí por su ayuda y salí corriendo y tomé un taxi, según la dirección, la chica vive en Llano Alto... Pero, desde hace años esa urbanización fue deshabitada por la existencia de una bomba de aire en el suelo.

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Cuando llegué al sitio apuntado en el papel, me dí cuenta que toda ese sector estaba habitado, fui a la casa 23 de la vereda 4 toqué la puerta y salió una señora bajita, de cabello rojo, corto por el hombro.


  • Buenas tardes Sra... Disculpe, ¿se encuentra Karelis Mejias?
  • Sra: ¿Quién la busca?
  • Soy su profesor suplente de historia, me pareció raro que no asistió a clases hoy -no podía decirle quien soy-
  • Sra.: Ah, profe, un placer, soy su mamá, ella se fue de viaje a casa de su papá en San Fernando de Apure. Va a estar ausente por una semana. Olvidé avisar a la escuela...
  • Bueno, muchas gracias Sra...
  • Sra.: Margot, Salas.
  • Un placer, Sra. Margot.


Necesitaba esos libros, pero me preocupaba mas que cayeran en manos equivocadas o que esa niña fuera a hacer alguna locura... Una como la que yo hice hace 8 años y medio...






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Comentarios

  1. Interesante historia, tiene un toque de suspenso... afortunadamente para llevar a cabo los cometidos del libro tienes que reunir un conjunto de materiales y habilidades para conseguir un buen resultado, desafortunadamente en ocasiones las cosas se pueden llegar a dar en practicas curiosas sin preparacion.

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  2. Nada mal, de verdad me dejaste esperando una continuación

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