4. Donde todo comenzó






Barinas, 26 de septiembre de 2032
6:05 pm
Antigua Plaza Bolívar


La vi a lo lejos, acercándose caminando lentamente.


Era distinta a como creí, vestía de jeans, una blusa hindú y unas zapatillas de tela negra, una niña dulce a simple vista, no sé como se le ocurrió buscar estos libros...



  • Llegas tarde -dije un poco molesto-
  • Disculpe... Tuve problemas con el transporte. -dijo con tono temeroso-
  • Tranquila, siéntate -yo estaba de pie junto a la banca que está frente a la catedral-.
  • ¿Me dará los libros? -preguntó mientras se sentaba a un extremo de la banca-.
  • Primero debes explicarme para que los quiere... - me interrumpió-
  • Ya le dije, los necesito para ayudar a un amigo.
  • ¿Me dejas terminar? -dije con seriedad- y dependiendo del grado de idiotez de tu respuesta te daré solo uno, el que vayas a necesitar. 
  • -Se mantuvo en silencio-.
  • Empieza, te escucho -me senté al extremo opuesto-.


No quería hablar, así que decidí ser yo quien empiece. Me siento muy identificado con esta niña. Siento que debo protegerla. Además hay algo de ella que se me hace familiar y quiero saber que es.


  • Presta mucha atención. Te contaré mi historia y el como obtuve los libros -le dije viéndola a los ojos-...
  • Tenía 16 años cuando mi mejor amiga Miriam le detectaron la leucemia, ella era una bella persona, una mirada dulce y profunda siempre quería ayudar a los demás, sin importar lo que  le costara. Todo eso, al final no le sirvió de nada, porque ya no está en este plano. 
  • Meses después que a Miriam le detectaran esa enfermedad empecé a tener sueños raros, en ello se mi bisabuelo, a quien conocí por fotos e historias que mi papá me contaba cuando era pequeño. Él me entregaba anotada en una papel la dirección para buscar una carta donde me explicaba como ayudar a mi amiga. Lo recuerdo perfectamente, "Cementerio municipal, Sector 2, capilla velatoria, en la celda donde está la virgen, pide la llave al cuidandero, dile que vas de mi parte"... Este sueño se repitió por durante meses, hasta que le hice caso y fui.
  • Allí encontré esta carta -la saqué del bolsillo de mi pantalón y se la di para que la observara- 


Al ver la la fecha que mostraba la carta, su rostro se tornó pálido y sus pupilas se dilataron...



-CONTINUARÁ-

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