3. Juré ser distinto a él








Barinas, 25 de mayo de 2032
8:32pm

▬Suena mi teléfono▬


·                    Hola, ¿quién habla?
·                    ¿Quién eres?, ¿cómo sabes que tenía esos libros? -dice Karelis al otro lado del teléfono.
·                    Tranquila niña -al oír su voz, me sorprendí un poco, era muy parecida a la Miriam, mi mejor amiga de infancia-, no te haré daño, ni a tu familia... -pausé- soy le dueño de los libros, Jasper.
·                    ¡Devuélvemelos! -dijo molesta-.
·                    Solo si me dices para que los necesitas. -dije con firmeza-
·                    Es para ayudar a un amigo -su tono de voz cambió totalmente, sonó un poco triste-.
·                    -Me hizo recordar cuando yo tenía 17 años, me entristece saber que alguien más está pasando por lo mismo que yo- Bueno -dije-, te veré mañana en la antigua plaza, frente a la catedral. 6pm, no tardes.
·                    Está bien, solo los usaré por un tiempo, luego te los devolveré -dijo con emoción-.
·                    Bueno, adiós.
·                    Espera, gracias.
·                    NO ME AGRADEZCAS, NO QUIERO ARREPENTIRME DE LO QUE HARÉ -colgué-.



▬Fin de la llamada▬



Dejé de ver por la ventana y me tiré en la cama bocarriba a pensar sobre esta situación▬.


La historia estuvo a punto de repetirse nuevamente, cuando somos jóvenes creemos que las artes ocultas tienen la solución para todos los problemas que se nos presentan en la cotidianidad, desde un dolor de cabeza hasta la cura de una enfermedad terminal. Pero lo que obviamos, es que todo tiene un costo, dependiendo del tamaño de la solución será el valor a pagar.


Espero que esta niña no vaya a hacer una locura como la que hice en el pasado. Antes de darle los libros tendré que hablar con ella sobre la responsabilidad que implica poseer estos libros, de hecho, le daré solo el que necesite, dependiendo lo que vaya a hacer.


No sé porque me estoy preocupando por esta niña. No debería, no es mi problema si se condena a sí misma.


Pero si no lo hago, seré igual de desgraciado que aquel que me dio los libros.








Juré ser distinto a él.


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